Registradores de la propiedad

Descripción General de la Oposición:

Se trata de una oposición de elevada exigencia, que combina un importante esfuerzo de aprendizaje teórico con una elevada carga memorística -dos primeros ejercicios- con la comprensión y aplicación práctica de lo aprendido –tercero y en menor medida cuarto ejercicio-. Se compone de cuatro ejercicios: los dos primeros, teóricos y orales; los dos últimos, prácticos y escritos. El tiempo medio aproximado que se estima necesario para aprobar la oposición es de unos cinco o seis años, si bien este promedio esconde grandes diferencias entre unos opositores y otros: mientras que el tiempo mínimo necesario -salvo supuestos excepcionales- se puede cifrar en tres años, a menudo el tiempo real dedicado a la oposición se acerca o supera los diez años.

En los dos primeros ejercicios se prioriza el aprendizaje teórico de los temas con una fuerte carga memorística y poniendo mucho énfasis en la reproducción literal de ciertos cuerpos legales –Código Civil en el primer ejercicio, Ley y Reglamento Hipotecarios en el segundo ejercicio-. Los ejercicios tercero y cuarto suponen la aplicación práctica del contenido teórico de los dos primeros ejercicios con supuestos de gran complejidad jurídica. Ello implica que el opositor ha de reunir a la vez una importante capacidad memorística y capacidad de comprensión y aplicación práctica, unidas a una seria disciplina y ética de trabajo.

Para tomar parte en la oposición se requiere poseer el título de licenciado o graduado en Derecho –título español o procedente de un estado miembro de la Unión Europea debidamente reconocido u homologado- o haber concluido los estudios necesarios para obtener las mencionadas titulaciones, además de ser español, mayor de edad, y no estar comprendido en ciertas causas de incapacidad previstas en la Ley Hipotecaria ni haber sido separado del servicio de cualquiera de las Administraciones Públicas por resolución firme dictada como consecuencia de expediente disciplinario.

Las convocatorias no tienen una periodicidad fija, si bien en los últimos años se han venido celebrando como mucho cada dos años. En todas las convocatorias se reserva un mínimo de un cinco por ciento de las plazas -con un máximo de un diez por ciento- para personas con discapacidad.

Programa (Temario):

El programa actualmente vigente para los dos primeros ejercicios de la oposición es el aprobado por Resolución de la Dirección General de Registros y del Notariado de 10 de abril de 1996 (BOE de 25 de abril), con las modificaciones introducidas por anexo de la Resolución de 12 de diciembre de 2002 (BOE de 10 de enero de 2003) y su corrección de errores (BOE de 20 de mayo de 2003) y por anexo de la Resolución de 14 de diciembre de 2004 (BOE de 1 de febrero de 2005) y su corrección de errores (BOE de 28 de febrero de 2005).

El Colegio de Registradores edita regularmente el programa, con todas las reformas integradas a modo de texto refundido. Hay ejemplares disponibles para los interesados en los decanatos autonómicos de dicho Colegio.

El programa se compone de un total de 372 temas: 223 el primer ejercicio y 149 el segundo ejercicio. Los temas del primer ejercicio se reparten de la siguiente manera: 124 temas de derecho civil divididos en cinco bloques: parte general, derechos reales, obligaciones y contratos, derecho de familia y derecho de sucesiones; 61 temas de derecho mercantil, 19 temas de derecho administrativo y 19 temas de derecho procesal. A su vez los temas del segundo ejercicio de reparten del modo siguiente: 82 temas de derecho hipotecario, 49 temas de derecho fiscal y 18 temas de derecho notarial.

No existe un contenido oficial de los temas al que el opositor deba ceñirse, más allá de la obligación de tratar todos los epígrafes del tema. Existen varias versiones del temario publicadas por diversas editoriales, y alguna elaborada por preparadores, pero ninguna de ellas tiene carácter oficial. Asimismo la extensión de los temas no está fijada, sino que viene dada por la propia estructura de los ejercicios. En cualquier caso se prioriza el contenido normativo de los temas.

Los ejercicios tercero y cuarto carecen de programa propio, pudiendo plantearse cualquier cuestión jurídica relacionada con el contenido de los dos primeros ejercicios.

Examen

Los dos primeros ejercicios son de carácter teórico y oral, y presentan la misma estructura, diferenciándose únicamente por el contenido de los temas respectivos. El opositor dispone de una hora para exponer ante el tribunal cinco temas del programa distribuidos de la forma siguiente: en el primer ejercicio, tres temas de derecho civil, uno de derecho mercantil y uno de derecho administrativo o procesal; en el segundo ejercicio, tres temas de derecho hipotecario, uno de derecho fiscal y uno de derecho notarial. A tal efecto, los temas de derecho civil y derecho hipotecarios están divididos en tres bloques, de manera que necesariamente debe exponerse un tema de cada uno de eso bloques (en derecho civil los bloques son: parte general y derechos reales - obligaciones y contratos - derecho de familia y sucesiones). La elección de los temas es aleatoria, mediante su extracción de una bolsa o bombo giratorio.

El tiempo de exposición que se considera normal para cada tema del primer ejercicio es de unos diecisiete minutos cada tema de derecho civil, ocho minutos el tema de derecho mercantil, y un par de minutos para exponer de forma sucinta el tema de derecho administrativo o procesal, si bien estos tiempos son flexibles y pueden variarse en función de los temas concretos que se deban exponer, siempre con el límite total de una hora para todo el ejercicio. En el segundo ejercicio se mantienen los diecisiete minutos para cada tema de hipotecario, pero se reduce el tiempo del tema de derecho fiscal a unos cinco o seis minutos para disponer de más tiempo para exponer el tema de derecho notarial.

Cada uno de los dos primeros ejercicios dispone de dos llamamientos, de forma que el opositor puede decidir presentarse en el primer o segundo llamamiento, y sólo se le da por no presentado si no se presenta en ninguno de los dos. El opositor que se presenta en el primer llamamiento, aunque se retire, no puede volver a presentarse en el segundo.

La nota mínima que se considera aprobado es de 15,00 puntos y la máxima reglamentaria es 30,00 puntos. No obstante en la práctica la nota máxima otorgada en cada convocatoria viene variando en función del criterio del tribunal, aunque en las últimas convocatorias se ha fijado en 20,00 puntos.

El tercer ejercicio es un supuesto práctico y escrito en el cual el opositor dispone de seis horas para redactar la nota de calificación de uno o varios documentos, es decir, debe determinar si los documentos que se le presentan son inscribibles o no, y en este caso indicar los motivos que impiden la inscripción, así como otras cuestiones jurídicas relevantes en relación con el supuesto planteado. En los días sucesivos los opositores deben leer su respuesta ante el tribunal, si bien no se permite introducir ningún cambio en dicha respuesta. La nota mínima de aprobado es de 12,00 puntos.

El cuarto ejercicio es un supuesto práctico y escrito en el cual el opositor debe redactar el asiento de inscripción del documento que se le presenta, así como realizar la liquidación del impuesto correspondiente. También debe leerse la respuesta ante el tribunal. La nota mínima de aprobado es también de 12,00.

Para aprobar la oposición es preciso aprobar los cuatro ejercicios, y el orden final viene dado por la suma de las calificaciones de los cuatro ejercicios. No obstante, en las últimas convocatorias el tercer ejercicio suele determinar los aprobados finales de la oposición. Por tanto el cuarto ejercicio no tiene carácter eliminatorio, sino que su utilidad se limita a ordenar a los aprobados, si bien en las últimas convocatorias se ha tendido a mantener el orden resultante del tercer ejercicio.

Los ejercicios se suelen celebrar en Madrid, aunque alguna convocatoria ha tenido lugar en otras ciudades, como Barcelona o Sevilla.

Becas.

Puede Visitar nuestra sección de Becas. No obstante, existen una becas expecificas para los opositores a Registradores de la Propiedad concedidas por la Fundación Registral, entidad cuyo patronato está integrado íntegramente por registradores, que concede becas a personas que acrediten carecer de medios económicos, además de otros requisitos. El Reglamento de concesión de becas y demás extremos se puede consultar en nuestra sección de becas o en  la página www.registradores.org pinchando en el apartado “oposiciones a registrador”, tras lo cual aparece el desplegable con ese reglamento, modelo de instancia de solicitud, etc.

Convocatorias:

Actualmente (marzo de 2014) se está celebrando una convocatoria en Madrid, que en este momento se encuentra en el primer llamamiento del primer ejercicio. Se han convocado cincuenta plazas, de las cuales cinco reservadas para el turno de personas con discapacidad. Han sido admitidos 800 solicitantes para el turno libre, y 10 para el turno de personas con discapacidad.

En las convocatorias anteriores el número de solicitantes admitidos fue de 796 en turno libre y 12 en el turno especial de personas con discapacidad en la convocatoria de 2010 –finalizada en 2011- y 726 en turno libre y 13 en el turno especial en la convocatoria de 2012 –finalizada en 2013-. Las plazas ofertadas en ambas fueron cincuenta, con reserva de cinco plazas para el turno de personas con discapacidad. Ambas convocatorias se celebraron en Madrid.

En las últimas convocatorias se han cubierto la totalidad de las plazas convocadas en el turno libre, quedando vacantes solamente en el turno de personas con discapacidad.

Academias y preparadores.

Los decanatos autonómicos del Colegio de Registradores, cuyas direcciones y teléfonos están disponibles en www.registradores.org, acogen academias de preparación. En dichas academias informan los precios mensuales de la preparación y su régimen.

El trabajo de Registrador de la Propiedad y Mercantil.

Aprobada la oposición, el opositor se convierte en “aspirante al cuerpo de registradores”. Es una situación administrativa peculiar, de aprobado pendiente de destino cuya duración puede variar en función de las vacantes que existan y se ofrezcan en el denominado concursillo de aspirantes. No tiene la consideración de funcionario en prácticas ni percibe remuneración alguna, si bien el Reglamento Hipotecario prevé la posibilidad de que, durante ese periodo, la Dirección General de los Registros y del Notariado lo nombre interino de determinados Registros vacantes. Una vez nombrado para una plaza de Registro en propiedad, el aprobado deja de ser aspirante y pasa a convertirse en registrador propiamente dicho, con incorporación obligatoria al Colegio de Registradores de España.

El trabajo del registrador, tanto de la propiedad como mercantil, es un trabajo netamente de oficina, pero con un componente importante de independencia en la gestión del Registro, dentro de las normas marcadas por la legislación. La tarea más importante es lo que se denomina calificación registral. En virtud de la cual, el registrador decide, conforme a derecho, si un determinado título que se le ha presentado reúne los requisitos, tanto de forma como de fondo, necesarios para que el derecho correspondiente pase a ser publicado en los libros del Registro con los efectos propios que las leyes otorgan a los derechos inscritos. Naturalmente el registrador en su decisión, que adopta bajo su responsabilidad personal, civil, penal y administrativa, ha de ajustarse a derecho y sus calificaciones, cuando son negativas para el título presentado, están sujetas a los pertinentes recursos, sea en vía gubernativa sea en vía judicial ordinaria.

La carrera registral comprende cuatro categorías de registradores: los 125 primeros del escalafón del cuerpo son de 1ª clase; del 125 al 250, de 2ª clase; del 251 al 375 de 3ª, y del 376 al final de 4ª. En cualquier caso, la antigüedad estricta en el escalafón es el criterio a que ha de ajustarse la Dirección General para resolver los concursos de traslados.

Desde el punto de vista de la organización, el registrador es un empresario respecto de sus empleados, de forma que le afectan todas las obligaciones en cuanto tal por lo que respecta a cotizaciones a la seguridad social, prevención de riesgos laborales, etc. Existe un convenio colectivo de ámbito nacional firmado el 1 de julio de 2013 y publicado en el BOE en el nº 243 de 10/10/2013.

Los ingresos del registrador de la propiedad están fijados por un arancel. El vigente es el aprobado por Real Decreto 1427/1989, de 17 de noviembre (BOE nº 285 de 28 de noviembre de 1989). Los del registrador mercantil lo están por Decreto 757/1973, de 29 de marzo. No obstante, existen numerosas disposiciones legales y/o reglamentarias que los han modificado parcialmente.

Los costes del sistema son sufragados por quienes solicitan sus servicios y la retribucción del Registrador no corre a cargo de los Presupuestos del Estado. Se trata de una retribución de carácter residual (arancel). Esta forma de organización constituye un sólido incentivo para motivar la cualificación , la responsabilidad y la productividad. El Registrador no sólo asume los riesgos jurídicos de su actividad sino también la ventura económica de su organización registral. El sistema proporciona seguridad jurídica a un coste competitivo con cualquier otra forma pública o privada de asegurar el tráfico.